“El lunes tenemos la abstinencia de no haber estado dos días al aire”

Wainraich: —Vanesa manda un mensaje y dice: ‘Gorda, se volvieron todas locas en mi trabajo, traen comida para cuidarse’.

Pink: —Ignoralas, pero sabé que van estar más buenas que vos, lo que están haciendo es en esta etapa, que se están tapando todas, bajar de peso para después, pero no pasa nada las celulitis no se van y van a ser todas un escracho igual en septiembre. Relajate.  Acá me dicen: ‘Gorda, me gusta un pibe, es raro, sólo usa pantalón chupín’. No es buen partido.

Wainraich: —Y, ¿porqué?

Pink: —Porque es raro. Si usa solamente pantalón chupín díganle no…

(Metro y Medio, sección Gorda con Helado, 15 de mayo)

 “La gorda con helado” es un personaje ya clásico de Julieta Rosales, más conocida como Pink. Ella representa todas “esas cosas que tenemos las mujeres de creernos superadas y al final somos unas gomas en muchas cosas, o románticas o carolas o todo eso que creemos que no necesitamos y por lo que después estamos sensibles”. Para la locutora, La gorda expresa toda esa locura femenina con cosas inconexas: “A veces algo que te puede enojar pasa y una boludez puede ser un quilombo terrible, esa dualidad está”.

El personaje surgió cuando empezó a conducir, en 2003, Wanna Be con el humorista Sebastián Wainraich en lo que era radio X4, que ya no existe.  A Pink siempre le gustó mucho el helado, por eso a él se le ocurrió que podía hacer un segmento con eso mientras entrevistaba a sus amigas o al padre. “Lo hice y no tenía ningún tipo de gracia y él me decía ‘fijate, buscale la vuelta’ y ya hartándome de que me insista empecé a hacerla, para sacármela de encima, con el helado todo en la boca como para terminármelo, jodiendo con él como una cosa más interna que para el aire, porque esa radio no la escuchaba nadie – continúa – Ahí con la boca toda dormida del helado hablaba mal y me empezó a divertir y quedó. Así que más o menos 10 años haciendo este chistecito”.

—¿Cuánto tenés de gorda con helado?

—Todo, mucho, es como un alter ego posta. Muchas cosas que yo hago en la vida cotidiana o que me cuenta una amiga o una hermana.  Es como la exageración de lo mas boludo que tenemos las mujeres, criticarlo. Es una especie de descarga.

Desde 2007 que en Metro conduce Metro y medio, de lunes a viernes de 18 a 21,  junto al ex conductor de Televisión Registrada. Cuando están al aire, aunque hayan tenido un mal día, todos los problemas desaparecen y vuelven cuando termina el programa. Esas tres horas le sirven para “retroalimentarse de energía”. Según Pink, compartir el programa con él no tiene ninguna contra aunque parezca “olfa”.  “No tengo nada concreto para reprocharle. Que mire futbol al aire me molesta, pero ya me acostumbré”, agrega.

La famosa pareja radial se dio cuenta de que tenía química y funcionaba al aire cuando se divertían, pero no se medían por las respuestas de los oyentes.  “No teníamos mucho reflejo porque X4 no se escuchaba, entonces no es que lo paraban a Seba, que es el conocido, en la calle para decirle ‘qué bueno lo de hoy’. Cuando tuvimos la suerte de saltar a Metro ahí empezó a notarse groso. Se empezó a construir algo de cero con esa dupla ya probada para nosotros pero para la gente era una novedad”, explica la locutora.

—Aunque tienen mucho éxito con Metro y medio, ¿te cansas de la rutina? A vos te gusta el sur, ¿te gustaría irte allá?

—Tengo la posibilidad de hacer escapaditas, con eso voy zafando. Es una rutina que me gusta. El fin de semana a veces se me hace largo, el lunes es el día que venimos más contentos porque tenemos la abstinencia de no haber estado dos días al aire. Es una suerte espectacular porque al que más le gusta su trabajo se cansa y lo quiere cambiar y nosotros cada día estamos más chochos.

Cuando era chica, Pink escuchaba radios, como Fm Hit, en las que pisaban temas, escuchaba cómo los locutores presentaban las canciones y trataba de subirse a ese tono. “Mi infancia era toda una preparación para cuando tuviera que rendir el examen en el ISER o en el Cosal y saber qué hacer, pero inconsciente. En ese momento era un juego”, confiesa.

En el Cosal, de donde se egresó en 2003, Pink recuerda que había cierta competencia entre sus compañeros por quién tenía mejor voz. “En el bar pedían — locuta — ‘un tostado’, sacando su caño. Y empecé a darme cuenta que si me ponía en ese lugar era una pelea perdida porque nacés o no nacés con una voz así”. Considera que la radio ya cambió y esa forma de expresarse ya está “demodé”. Para ella, lo que más le llega a la gente es que le hables con voz natural. “Estuvo bueno que lo pueda entender y que no estuviera añorando la voz de Karin Cohen toda la vida”.

Como cuando era chica, Pink sigue escuchando mucha radio haciendo zapping. No tiene un programa preferido y lo que más escucha es Metro porque es como la “vecindad del chavo en la que todos sabemos lo que pasó a la mañana, a la tarde y los oyentes botonean. Si manejara en el auto tendría muchas memorias pero no”, bromea.

Pink ganó los premios Eter en 2007, por mejor conducción y revelación, y en 2011 y 2012, también por labor femenina en FM. Es una de las figuras más destacadas de un medio en el que siempre predominó la presencia masculina. Para ella, la radio se está abriendo muchísimo más a las mujeres y el lugar de ellas está creciendo más, aunque en algunas AM todavía sólo leen la temperatura. “Está funcionando eso de mezclar hombres con mujeres y ya hay un montón de duplas y hay mesas super mixtas”, opina. Además, explica que ella se considera bastante machista en el humor: “Me divierto más con varones, ¿empatizaré con la mujer o me hará hambre porque pienso igual que Seba y que Pablo en el 90 % de las cosas al aire”.

—¿A qué te hubieses dedicado si no hicieras radio?

—En un momento decía maestra jardinera pero cada vez me resulta más lejano. Ahora que tengo un marido patagónico pienso ‘me abriría una hostería en el sur y seria la dueña del bar’,  ponele. Cocinaría me gusta el contacto con la gente, pero no muy de negocio. De algo hay que vivir, pero algo más casero.

—¿Tenés algún proyecto de radio que no hayas podido cumplir?

—Tengo siempre ahí latente de laburar con mi hermana (Sol Rosales) que también es locutora. Está en radio Delta, de Palermo, que antes era Metro dance, de 9 a 11 con Ronen Szwarc. Estamos todo el tiempo juntas somos como mejores amigas y nos divertimos mucho y las dos decimos en algún momento vamos a hacer un programa juntas, tipo un sábado a la mañana. Pero no lo tenemos en la cabeza, en algún momento va a caer alguna propuesta y vamos a decir ‘ahora’.

—¿Cuándo empezasté a estudiar tenías planeado llegar a una radio grande o sólo querías hacer radio?

—Tuve la suerte de insertarme tan temprano que no llegué a visualizar ‘cómo me gustaría estar ahí’. Me sorprendió antes, es una cosa muy loca lo que pasó. Yo estaba haciendo un programa de radio barrial, pagándome el espacio, pero con eso estaba muy feliz todavía no había llegado a la fase de aspirar a que me paguen. Todavía no había empezado a estudiar y entré en un casting. Me empecé a preparar ya trabajando en la FM de Pergolini, de Cuatro Cabezas, con toda esa ilusión de que empezó de cero. Me puse a estudiar al toque y la carrera me enseñaba la radio vieja de AM y mientas tanto cumplía como muchos roles en una radio que como recién empezaba,  no estaba claro nada y había que saber hacer todo. Fue una escuela espectacular. Le tengo mucho cariño.  Estuve seis años en esa radio y cuando me fui cerró. Es como un circulo re importante.

Audio de la entrevista a Julieta Pink:
Entrevista a Julieta Pink by Radiófilos

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