“Falta ese Grinbank de los ’80 en la radio”

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“La radio se mantiene hermética. Hay espacios para que la gente trabaje, pero muy pocos. Me gustaría que haya muchos más. Lo que no encuentro es ese (Daniel) Grinbank de los ’80 que agarró un montón de pibes, los financió y les dijo ‘ustedes hagan su programa, digan lo que piensan de lo que se está viviendo’. Eso es lo más preocupante”. Él que dice esto es Tomás Durrieu, el conductor de Bullevard, un programa musical de FM Blue que va los viernes de 23 a 00, que la Rolling Stone definió como uno de los más destacados de la radio de ese tipo.

Durrieu se define como “una de las nuevas voces de la radio”. Empezó en Radio Uno, con el programa Testigo Uno, hasta 2011 cuando se enteró que el conductor Mario Pergolini iba a montar Vorterix en esa frecuencia. “Yo me banco casi cualquier cosa, pero perder un programa de radio no. Fueron tres meses de estar fisurado, una depresión de no saber qué hacer. Porque la sensación era que había sido injusto, viene un tipo que tiene mucha plata y te deja sin trabajo”, recuerda.

—¿Por qué no hay voces nuevas en las radios? ¿A qué apuntan?

—Porque no quieren largar el hueso los empresarios, los dueños. Es una apuesta fuerte hacer esto. Para hacerlo tenés que tener muy claro cuál es el nicho al cual vas a apuntar. Grinbank en su momento dijo ‘al rockero no le está hablando nadie’ y era así y montó Rock and Pop. Acá no está muy claro cuál es el nicho. No sé cuán rentable es poner a cuatro desconocidos a hacer aire. Suponía que cuando Pergolini creó Vorterix se iba a rodear de voces nuevas. Hay un montón de chicos que estudian o que hacen radio sin estudiar y que tienen ideas increíbles. Escuchás cosas en radios por internet que te vuelan la cabeza y no las escuchás en radios de aire. Es raro.

En mayo del año pasado comenzó Bullevard, perteneciente a la marca de la bebida energizante Red Bull, que hace programas alrededor del mundo. Además, la empresa tiene la Red Bull Music Academy, que organiza eventos y conferencias de músicos de todo el mundo.

El grupo de Bullevard se compone por Santiago Torres en producción ejecutiva, Ramiro Viamonte en musicalización y Durrieu en conducción. El objetivo del programa  es dar a conocer la música que “se va a poner de moda o que se va a escuchar más dentro de una cantidad de meses, aunque algunos artistas ya son consagrados”. En cada uno tienen que pasar temas de todos los continentes. Las presentaciones de las canciones van acompañadas de datos técnicos. Por ejemplo, cómo están tocados los instrumentos. Al principio Red Bull estaba más atento a lo que querían que suene, pero “ahora no tanto porque el programa fue encontrando el camino”.

También cuenta con una entrevista a músicos donde cuentan cuál es su historia con la música, cómo la ven hoy y recomiendan artistas. Para el conductor, una de las más destacadas fue la de Federico Berdullas, cantante de “Ser”, por lo que él sentía por la música. “Le creía la cosa artística que hoy un poco se perdió de los músicos, no sé si hoy en día a todas las bandas le pasa lo mismo que pasaba antes. A los Beatles uno le cree que tocaban porque le gustaba eso”, dice.

Durrieu empezó a estudiar radio de “casualidad”. “Me quedé afuera de la UBA porque tenía que rendir un examen en el colegio, sabía que lo aprobaba pero me quedé dormido la noche anterior porque salí, cosa que es ridícula — continúa — Me fui a vivir a San Pedro, donde vivían mi abuela y mi tía, que era profesora de inglés particular y tenía publicidad en una radio de allá y como toda tía le dijo al dueño que tenía un sobrino con una voz lindísima. Mentira”.

Así comenzó en Mano a mano, un programa de política que estaba los sábados, en donde hablaba de deporte. “El conductor me pedía que yo le dijera los partidos de la fecha, yo no me fijaba en internet y le decía ‘hoy juega River-Rosario’, diez partidos más y seguía inventando cosas, era una cosa bastante caótica. Al principio me ponía un poco nervioso y con el tiempo me empezó a gustar. La gente me llama se enojaba, me puteaba, estaba provocando algo”, cuenta Durrieu. Cuando volvió a Buenos Aires ingresó a locución en la Escuela Eter, donde después estudió periodismo y actualmente da clases de materias relacionadas con la radio.

Después de algunos trabajos en distintas radios entró en Radio Uno a conducir Testigo uno, primero los domingos a la mañana y luego los sábados a la noche, que era un “homenaje a la radio” porque resumía lo que se había escuchado en esa frecuencia en la semana. Duró un año hasta que se fue porque la radio no aceptó “pedidos” suyos. A los pocos meses lo volvieron a llamar. Ahí reanudó el programa que duró dos años más hasta el cierre de la emisora para la apertura de Vorterix. “Cuando sentíamos que la cosa empezaba a caminar pasó esto. Cuando pierdo un programa de radio me pongo como un chico, no puedo entenderlo, hago capricho, berrinche, lloro, me deprimo, puteo, todo junto. La paso muy mal”, confiesa. A comienzos de 2012, Torres, que antes era conductor en Radio Uno, lo llamó para formar Bullevard.

—¿Qué opinás de Blue trabajando ahí?

—Nunca entendí del todo ese formato de radio, del conductor que presenta temas y no mucho más. Profesionalmente siempre que me pusieron a hacer ese trabajo traté de ir por un poco más. Blue está en una suerte de límite justo. No hablamos demás por hablar demás y tampoco somos los que presentan el nombre de la banda y nada más. Para la gente que todavía gusta de escuchar música en la radio está buena, musicalmente suena bien, artísticamente es completa. No te vas a encontrar con un tema que digas ‘esto yo no me lo banco’.

—En Bullevard, ¿te gustaría estar más tiempo al aire?

—Sí, ¿por qué no? A mí me gusta más ese tipo de radio en donde tenés ciertas libertades, si querés hablar con un oyente lo podés hacer. Libertades no porque sean censores, sino porque es un manual de estilo, funciona así.

— ¿Cuál es tu límite para aplicar las nuevas tecnologías en la radio?

—No estoy en desacuerdo con el video, creo que debe tener funciones muy puntuales, no para una trasmisión permanente. Para mí la radio no debería tener imagen. Incluso los recitales y esto va por la presencia. Si lo podemos ver por internet estamos de algún modo fomentando que nadie vaya.

— ¿Quiénes crees que son los nuevos referentes de la radio?

—Hay uno que es el caso de (Alejandro) Dolina. Uno sabe que a las 24 por más terrible que haya sido su día va a poner una emisora y ahí va a estar La venganza será terrible. Después de unos años cuando La venganza… no esté más al aire vamos a entender lo groso que realmente es. A veces cuesta evaluarlo cuando es contemporáneo. Matías Martín está demostrando que existe otro tiempo radial, él encontró un timing que atrae a demasiada gente. Todo el mundo me dice ‘qué buen conductor que es’ y yo le digo ‘pero vos que sabés de conducción de radio?’, ‘no, pero me gusta como lo lleva’. Eso es timing. Wainraich en las cuestiones artísticas, Metro y medio no presenta fisuras, es completo. Él puede no ser un conductor tiempiesta, pero su programa es sólido, todo tiene una armonía.

El objetivo más claro que tiene Durrieu para su carrera es el de tener un programa de lunes a viernes “pronto” para hablar de actualidad y también otros intereses. “En su momento yo quería ser como todos el que tenía el programa más escuchado pero después me di cuenta que hay que ver qué sacrificás para tener el programa más escuchado. Si sacrificás contenido no sé si está bueno”, reflexiona.

Para el conductor, los programas rondan siempre los mismos temas, muy pocos tratan otros contenidos. Recomienda Pez naúfrago, de Tom Lupo de lunes a viernes de 23 a 24 por Radio Del Plata. “Es un gran desafío hacer un programa de literatura. Han demostrado que se puede hacer y no es un magazine. Capaz tocan temas de actualidad pero nunca quedan dudas de que es un programa de literatura”, explica.

—¿Qué cosas ves que no se están pasando en radio?

—Hay cosas que no se hablan salvo en lugares muy específicos, como filosofía, que si no lo hablás bien es muy tedioso. Dolina hace años que viene hablando de cuestiones filosóficas y a nadie le parece aburrido. No digo que yo lo pueda hacer pero falta. En los horarios centrales, en el 90 por ciento de las emisoras, no dejamos de estar dentro de un magazine, el mismo que hacía Larrea hace muchos años. Se trata todo de la actualidad y si salimos es para hacer un informe de Metallica. El programa es un magazine, pero además hablamos de Metallica. Salvo casos muy puntuales de los cuales el 90 por ciento son de música y hasta ahí porque no han sumado tanto, no encontraron nuevas formas de decirlo. Sigue siendo la misma forma de contar la historia de Metallica y, ¿no hay otra? Porque hace 20 años que lo hacen.

Audio de la entrevista a Tomás Durrieu:
Entrevista a Tóma Durrieu by Radiófilos 2

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